Este ático fue concebido para una pareja con una hija, que siempre soñó con un hogar espacioso, con terraza y almacenamiento funcional. Gracias a que se trabajó desde la fase de plano, fue posible diseñar cada espacio de forma personalizada, adaptándolo a sus deseos.
Desde el inicio, el objetivo fue combinar comodidad y funcionalidad. Se diseñaron soluciones de almacenaje ocultas, zonas amplias y bien organizadas, y una distribución que responde al estilo de vida familiar.
Uno de los elementos centrales del proyecto fue la cocina a medida: práctica, luminosa y diseñada para convivir. Cada detalle fue pensado para mejorar el día a día sin renunciar a la estética.
En el proyecto se incorporaron muebles de la familia, actualizados con tapizados elegantes que respetan su esencia pero aportan un aire renovado. Esta mezcla aporta carácter y autenticidad al diseño.
La luz natural y artificial se trabajó con precisión para realzar cada rincón del ático. La elección del mobiliario y su disposición permitieron mantener un equilibrio armonioso entre lo moderno y lo acogedor.
El resultado es un hogar espacioso, elegante y perfectamente adaptado a las necesidades de la familia. Un “capricho” hecho realidad que demuestra cómo el diseño a medida puede transformar un espacio en un lugar para vivir plenamente.