


















La vivienda, originalmente un refugio de verano para dos hermanas, fue transformada en un acogedor hogar con inspiración marítima por su sobrina, quien decidió mantenerla en la familia. A pesar de estar lejos, la nueva propietaria supervisó semanalmente la reforma, con videos y fotografías.
La transformación final sorprendió a la propietaria y su familia, al combinar estética y funcionalidad con la historia de la casa, creando un espacio que refleja la esencia del mar y un profundo valor sentimental.